Una cadena de producción hecha de recetas.
La gestión de flujo de trabajo de principio a fin para los equipos de cocina — prep de ingredientes, creación de subrecetas, envasado y ejecución de platos, con estados en tiempo real, asignaciones claras y seguimiento automatizado.

Una cocina profesional es una fábrica que nunca documentó su proceso.
Cientos de comidas frescas al día dependen de cadenas de prep: recetas base que alimentan subrecetas que alimentan platos, a través de los puestos y los turnos. Esa coreografía vivía en la cabeza de los chefs y en pizarras blancas — invisible para la planificación, inverificable para los alérgenos y frágil en cuanto faltaba una persona clave.
Modelamos la cocina como el sistema de producción que realmente es: recetas como listas de materiales, la prep como órdenes de trabajo seguidas, los puestos como capacidad asignable. Cada lote — de la prep de ingredientes al envasado hasta el plato terminado — avanza ahora a través de estados en tiempo real, con un seguimiento automatizado detrás.
Tratada como un sistema de producción, la cocina empezó a seguir sus reglas: una consistencia de recetas al alza de un 47%, incidentes con alérgenos a la baja de un 82% y aperturas de sedes un 60% más rápidas — cada lote trazado de la preparación al envase hasta el plato.
El proceso vivía en la cabeza de los chefs.
Una coreografía digna de una fábrica — invisible para la planificación, inverificable para los alérgenos, frágil a la mínima ausencia.
Una cadena de producción nunca escrita.
Las cadenas de prep atravesaban puestos y turnos sin ningún sistema por debajo.
- El saber se va — un chef clave enfermo bloqueaba cadenas de prep enteras.
- Alérgenos inverificables — ninguna línea trazable del ingrediente al envase terminado.
- Una planificación a ciegas — el estado de la prep vivía en pizarras blancas y en cabezas.
- Un onboarding por observación — las cocinas nuevas tardaban meses en ponerse en marcha.
La cocina, modelada con honestidad.
Recetas como listas de materiales, la prep como órdenes de trabajo seguidas, los puestos como capacidad asignable.
- Recetas en lista de materiales — recetas base, subrecetas, platos — la cadena hecha explícita.
- Lotes seguidos — de la prep de ingredientes al envasado hasta el plato, con estado en directo.
- Trazabilidad de los alérgenos — incidentes a la baja de un 82% gracias a la cadena trazable.
- Sedes reproducibles — las cocinas nuevas se ponen en marcha un 60% más rápido sobre un proceso escrito.
La mise en place, sistematizada.
El flujo de trabajo culinario, modelado con honestidad — no aplanado en una app de tareas genérica.
Grafo de recetas y subrecetas
Platos modelados en recetas por capas, con rendimientos, costes y alérgenos heredados correctamente.
Órdenes de trabajo de prep
La producción diaria traducida en tareas por puesto, con cantidades y plazos.
Flujo de trabajo de envasado
El porcionado por lote seguido unidad a unidad — el puente entre la cocina y la venta en nevera.
Tablero de estados en tiempo real
El estado de cada lote visible en toda la cocina — sin tener que dar un toque en el hombro para saberlo.
Asignación de tareas
Una responsabilidad clara por puesto y por turno — los relevos sobreviven al ausente del día.
Seguimiento automatizado
Trazabilidad por lote, del ingrediente al plato — las respuestas sobre alérgenos y calidad en segundos.
Poner la coreografía por escrito.
Cuatro fases, empezando por tiempo pasado en cocina de producción.
Conceptualización
Tiempo pasado en las cocinas de producción para mapear las cadenas de prep reales, puesto por puesto.
Diseño
Pantallas de puesto usables en pleno servicio — con guantes puestos, una mirada, un tap.
Desarrollo
El motor de flujo de trabajo: listas de materiales de recetas, órdenes de trabajo, estados en directo, seguimiento automatizado.
Despliegue
Despliegue sede a sede — +47% de consistencia de recetas en producción.
Lo que nos quitó el sueño.
Los problemas que decidían si el producto funcionaba, sin más.
Modelar sin aplanar
Las apps de tareas genéricas mueren en la cocina. Subrecetas, niveles de stock mínimo y capacidad de los puestos tenían que modelarse como los chefs piensan de verdad.
Una trazabilidad a prueba de alérgenos
Cada plato se rastrea a través de cada subreceta hasta los lotes de ingredientes — la cadena que exige una retirada o un incidente alérgico.
Software al ritmo de la cocina
Actualizaciones en pleno rush, con las manos mojadas, en segundos. La interfaz tenía que sobrevivir a un servicio real, no a una demo.
Stack tecnológico.
Un sistema de producción que habla el lenguaje de la cocina.



Las cifras que vigilan los dueños.
El saber tribal de la cocina se convirtió en un sistema operativo sobre el que se puede contratar.
Cada sede cocina el mismo plato — el grafo de recetas se encarga de ello.
La trazabilidad por lote transformó el control de alérgenos de una esperanza en aritmética.
Las cocinas nuevas arrancan sobre un proceso escrito y ya en marcha.
Sigue explorando.
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